dosDIMENSIONES
©Andrés López

 
Cuando crees que has visto esa imagen que te satisface y que compensará el madrugón de la jornada, en la mayoría de las ocasiones luego el resultado no es el que esperabas una vez que has terminado de encuadrar con la cámara. Esta situación, que casi todos los fotografos de Naturaleza viven en algún momento, es el claro ejemplo de que siempre buscamos conseguir una fotografía que mantiene las referencias de algo que ya hemos visto. Consciente o inconscientemente el fotógrafo tiende a equivocarse con esta política, y rara vez busca darle un giro de tuerca a esa búsqueda, romper con reglas antiguas o comerciales, y arriesgar con una toma diferente, extraña o simplemente nueva.
Si en las artes plásticas como la técnica del oleo o la acuarela, la composición y el equilibrio son fundamentales, en fotografía creativa rigen las mismas reglas, con algunas salvedades. En un lienzo, un pintor nunca desequilibraría la composición con un elemento discordante en cuanto a color o forma. Esto es un grave error, pero curiosamente en fotografía es fundamental para centrar y situar espacialmente al observador. Esta regla, seguida ampliamente por los fotógrafos, también puede saltarse y buscar composiciones abstractas que rompan esas reglas. Para mi, cuestionar esas reglas y avanzar en nuevas técnicas como por ejemplo mover el objetivo al mismo tiempo que estamos obturando, es un juego divertido y con resultados sorprendentes y muy plásticos. ¿Que sería de nosotros, si no rompieramos las reglas de vez en cuando? Por contra, también soy adicto, como todos, a la búsqueda de ese escenario perfecto, colorido, contrastado y que invita a visitarlo. Obviamente soy fotógrafo de Naturaleza, y mi objetivo es invitar al observador de mi obra a que disfrute de esos lugares igual que lo hice yo.

¿Que trata de perseguir una actividad como la fotografía de Naturaleza? Dediquemonos a fotografíar rapaces, o quizas simplemente hongos en otoño, pero nunca perdamos de vista aspectos fundamentales, como que no tiene más valor gráfico un tema u otro por el simple hecho de la dificultad que entrañe, pues la vara que mide esa cuestión es totalmente cuestionable. Igual que supone un esfuerzo mental y fisico fotografíar una rapaz en su posadero, en cuya fotografía el esfuerzo creativo del fotógrafo pasa porque el animal en cuestión aparezca completamente en la imagen captada, sin recortes y con la mayor nitidez posible, la realización de una fotografía de un paisaje requiere un esfuerzo mental poderoso y creativo de búsqueda del equilibrio, composición, color y sincronía de elementos que traslade al observador a ese lugar idílico desde el sofá de su casa. Dos temas distintos, esfuerzos idénticos para un mismo objetivo que es promover la conservación y la defensa de la Naturaleza de este planeta.

Por qué ¿que otro motivo tiene pasar tantas horas en el monte cargado como una mula? Sería muy triste pensar que solo se producen imágenes fascinantes de la Naturaleza más inalterada, por propio ego y por mero egocentrismo. En estos días, que cualquiera habla de fotografía de Naturaleza en foros abiertos, para regodeo propio y buscando un éxito efímero que no traspasa de esos mismos foros, hace falta volver a las esencias de esta actividad y anteponer calidad a cantidad, sin filtros y sin el abuso de nuevas técnicas que, al alcance de cualquiera, convierten una imagen mediocre en una campaña comercial, con el apoyo incodicional de muchos ignorantes y por supuesto monitores de ordenador, que como el papel en arquitectura "todo lo aguanta". Pero ¿esos gurus efímeros y aclamados por las masas sienten el respeto por lo que fotografían? Sin ese respeto, la imagen puede ser imponente, pero para mi, no sirve en absoluto para nada.

Señores y Señoras ¿les gusta disfrutar de la Naturaleza desde la páginas de una revista? ¿o quizás esas revistas les han cultivado el gusanillo de comprarse una cámara chula para intentar llevarse la Naturaleza a casa? sea cual sea su inquietud, por favor, intenten "hacer arte", y no se limiten a copiar las grandes instantaneas de otros. Hay que buscar nuestras propias esencias, y en definitiva, esos toques personales que hacen que un estilo propio termine siendo reconocible. ¿Que importa lo fascinante o caro que resulte el viaje? si el material gráfico a la vuelta es el mismo y con los mismos escenarios que la de miles de fotógrafos que han visitado ese lugar, bajo mi opinión, no habremos hecho ese viaje, porque ya lo han hecho otros.

 


Andrés López
es fotógrafo de Naturaleza no profesional. Durante cuatro años ha ocupado cargos de dirección en la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza (AEFONA) y ha fundado junto con otros fotógafos FONAMAD (Fotógrafos de Naturaleza de Madrid)

 

dosDIMENSIONES © Andrés López 2005